Era
un 16 de junio…y por fín se anunciaba el calor que no hemos visto en todo el año.
El
plato del día era espectacular por el paisaje, y una novedad para muchas de las
patinadoras que nos acompañaban.
La
cita era a las 8:00 en torres (el santuario de los ruteros). La gente aparece
puntual y nos dirigimos en coche hasta Idocin para iniciar el paseo. Nos aprovisionamos
de líquido, llaves tork y pulsómetros…y empezamos el descenso hacia el cruce de
campanas. Los músculos todavía no han entrado en calor…y sentimos el frescor de
la mañana. Pasamos Monreal, y un
fotógrafo nos está enfocando al pelotón cuando nos lanzamos por los toboganes
que hay después del pueblo (es el marido de Nuria que nos acompaña, nos protege
de los coches y nos hace un reportaje fotográfico… genial!!!!)
Comienza
la carretera que es nueva para parte del pelotón. Subida y túnel (primer túnel
que pasan en patines). Luisfe nos marca un ritmo constante que todo el pelotón
sigue. Volvemos a encontrarnos con una subida de unos dos kilómetros que se nos
empieza a hacer un poquito larga. Enlazamos la bajada en la que hay que tener
prudencia porque nos encontramos con un giro en plena bajada, de 90º.
Y
ya entramos en Izagaondoa…carretera sin tráfico…y un puertecillo durico para
empezar. Al llegar arriba…toboganes…para abajo…para arriba, y los cuerpos
empiezan a sentir la dureza del recorrido. Entonces empezamos a mirar a derecha
e izquierda y nos quedamos impresionados por los paisajes que vemos, los aromas
que respiramos y las muchas sensaciones que nos embargan. Ya está hecho lo más duro…empezamos a
disfrutar de los largos descensos y el ánimo del pelotón se viene arriba.
Ohhh,
faltaba una buena cuestica…pero es la última. La pendiente se va empinando
conforme avanzamos y los últimos metros se hacen duros (sobre todo a unos
jabalíes que quieren puntuar en el alto).
Últimos
kilómetros todos hacia abajo, hay que pasar el pueblo de Tabar y tomamos
precauciones para que no salgan tractores o coches de vecinos, mientras algunas
lo atraviesan a más de 40 km/h. Dejarse
llevar y llegamos a Lumbier.
Pensábamos
que habíamos llegado…pero aguardaba una última sorpresa. Falta una llave de los
dos coches que tenemos en Lumbier, y algunos deciden seguir patinando hasta que
los coches de los compañeros los recojan. Unos deciden quedarse en la
marquesina de la Venta de Judas, y dos valientes se enfrentan al por el puerto
de Loiti. Lo suben y llegan antes que los coches de apoyo a Idocin (vaya
espartanos!!!).
Unos
hemos hecho 35 kms…y otros, su cuentakilómetros superaba los 50.
Ha
sido una mañana maravillosa, de patín, de estar con amigos, de disfrutar de la
naturaleza...qué más se puede pedir???
PUES
REPETIRRRRRR



!!Jodé con el Oscar!! nos ha salido poeta
ResponderEliminar!!Que requetebién me lo pasé el domingo!!
El recorrido genial, y la compañía mejor
La próxima prometo subir Loiti
Juan Antonio